En el Club
En el club que no sólo es nocturno,
aquella venturosa vez,
todos tomaron un turno,
para gozarme como aquí lo ves.
En el club que no sólo es nocturno,
aquella venturosa vez,
todos tomaron un turno,
para gozarme como aquí lo ves.
Bus estaba dándose un regaderazo en el club cuando sintió unas manos por atrás, sintió unos dedos inquisidores cerca de su abertura anal y su eterna, y casi enfermiza, disposición al placer le hizo aceptar las caricias sin siquiera mirar al que se las proporcionaba.
Comenzó a retorcerse, abrió los ojos y fijó su vista en el miembro varonil de aquel desconocido, estaba bien parado, la punta se encontraba caliente y goteando ese dulce lubricante natural que segrega la verga cuando se apresta a prestar su vigoroso servicio.
El desconocido le abrió las piernas a Bus y le clavó el miembro duro entre las nalgas, Bus estaba bien prendido, extasiado al sentirse así penetrado, con movimientos lentos, el fierro entraba y salía, su respiración se agitaba y no podían contener los gemidos de placer que salían de sus bocas.
Mientras le tenía ensartado de esta forma, se dio cuenta de que si apretaba mis piernas y se movía, sentía un placer mayor, cuando la punta de esa durísima tranca oprimía cierta parte dentro de él, esa presión le hacía sentir que iba a alcanzar el punto máximo del placer, pero entonces el desconocido se calmaba, disminuía el ritmo y movía su miembro en círculos, Bus lo tomaba con gran gusto y placer...
Sus nalgas se apretaban tratando de hacer gozar más al valiente desconocido, no quería que parara, pero penso que estarían más cómodos en el cuarto...
- Vámonos al cuarto - le dijo, mientras él aumentaba el ritmo de sus empujones
- ¡¡Quiero venirme en tu boca!!! - murmuró el hombre en su oído
- Sí, dámelo - rápidamente se la sacó, se arrancó el condón, se dió una enjuagada veloz y mientras Bus se incaba y abría la boca se la metió en ella, la verga del desconocido estaba babeante, Bus la tomó con la mano y la apretó para ordeñarle el semen, pronto disparó un chorro caliente que se tragó gustoso, después de secarse se fueron al cuarto.
Se recostaron en la cama, se le paró de nuevo pero estaba un poco cansado, no pudo penetrarlo con la fuerza de antes y prefirió salirse de él para complacerle de otra manera...
Separó sus nalgas y poniendo su cara entre ellas, comenzó a lamerle el ano y a morder el interior de sus glúteos y toda esa parte de su trasero, Bus no podía contener unas contorsiones de placer...
Esa insolente y juguetona lengua se movía en todas direcciones y sus labios succionaban la entrada de su culo provocándole unas convulciones muy cachondas, él sabía que Bus quería sentir algo duro en su orificio así que metio su dedo en el agujero y siguió mordiéndole las nalgas, no supieron cuanto tiempo estuvieron de esa manera, pero cuando el desconocido se sintió listo, se irgió, y le metió la verga, una y otra vez, hasta que volvió a venirse.
Fué una de las mejores experiencias de Bus, una que recordaría siempre, de hecho, algunas noches le gusta recordarla, revivirla en su mente, para gozar de ese cuerpo de nuevo y al hacerlo toca su pecho y sus nalgas, piensa en él, en lo que le hizo sentir aquella vez y se encamina solo al borde del clímax.
Soñé con serpientes, con un mar de serpientes, con cierto mar ¡ay! de serpientes soñé yo... (donde he oído esto antes)
Hace mucho que no voy al club, pero ahí estuve una vez inmerso en un mar de serpientes. Había blancas y negras, algunas muy cerca de mi boca, y mi cara que recibía chorros de blanco y caliente semen.
¡Claro que me excito al recordar esos momentos! Me gustaría chupárselas ahora mismo.
A solas, bajo la regadera, me masturbo a conciencia, soñando con la serpiente-verga de un negro, cualquier negro, hundida en mi culo y la de un gigante rubio copulando con mi boca...
Mírame de cerca
mírame en mi tanga
con la puerta siempre abierta
la espera no es tan larga.
Relatos de Selvio99
Coitos, Selvio con camisa roja
Felación, Selvio es el de la camisa roja
Condensado de un artículo que dicen que se publicó en El Tiempo de Colombia:
El punto G del hombre ya no es un misterio, en ellos no esta entre las piernas, como se podría inferir con mucha facilidad, sino en una cavidad un tanto incómoda para muchos: el conducto rectal.
El problema es su ubicación, pues si en las mujeres se encuentra en lo profundo de la vagina, en los hombres no es tan evidente.
A diferencia de las mujeres, el de los hombres es más fácil de ubicar y estimular; queda en la próstata y puede provocar un mundo de sensaciones aptas sólo para hedonistas consumados, que consideren el Kamasutra un manual para principiantes.
El médico sexólogo León Gidin afirma en su libro La nueva sexualidad de la mujer, a la conquista del placer, que "el hombre debe tenderse boca arriba y la mujer introducir su dedo, previamente lubricado, en su ano.
Hay que explorar la pared rectal hasta sentir un abultamiento del tamaño de una nuez. Una vez encontrado, el hombre debe relajarse y la mujer masajear la zona". No obstante, los caballeros deben poseer la capacidad para dejar "atrás" (ojo con esa palabra) todo prejuicio atávico que se interponga entre ellos y su exploradora amante.
Tarea complicada para tanto machos orgullosos, a los que sólo la idea de tenderse de espaldas y habilitar sus cavidades, puede resultar un completo horror y hacer aflorar sus peores fantasmas, como la pérdida de su virilidad.
Es un hecho. Para muchos el solo pensarlo resultaría absurdo, aunque las mieles de dicha práctica sean confirmadas por cientos de miles de varones homosexuales, que descubrieron el agua tibia desde hace tiempo.
"El ser penetrado por el dedo de una mujer o por un objeto, implica ser pasivo y ese es un papel que pocos hombres aceptan", afirma la psicóloga Zahira Barbosa.
Lo curioso del asunto es que la fijación de tomar a la mujer y practicar sexo anal con ella es casi un lugar común, como si este fuese el premio mayor o el trofeo a alcanzar, aunque para muy pocas esto sea placentero.
Queda por decir que la tarea es para aquellos seres de mente abierta, que no les teman a las taras culturales y estén dispuestos a "tirar" bien lejos de su cama aquel manual de instrucciones de lo "políticamente correcto" en el sexo, y que no les preocupe disponer de sus recursos cual sibaritas con espíritu temerario.
Y yo agrego que donde dice mujer debería decir pareja.
Ahora veremos cuanto puedo escribir
Me acomodo sobre mis manos y rodillas, me pongo en cuatro patas, para que mi trasero quede al aire; mi pareja se arrodilla detrás de mi, de frente a mi trasero. Sin mucho preámbulo se me acerca, dirigiendo su miembro lubricado a mi ano. Poco a poco lo empuja dentro de mi mientras yo le voy abriendo el camino.
Entonces empuja su cadera adelante y atrás, moviendo su miembro dentro y fuera de mi ano. Mmmm, mmmm, mmmm; Mientras él me penetra, me mantengo quieto y por momentos muevo mis caderas de un lado a otro, es rico que me den de a perrito, es una penetración profunda y me da libertad de movimiento.
Una vez que estoy ensartado, me gusta tenderme sobre mi estómago con la cadera elevada con una almohada y mi pareja sobre mí. Me encanta sentir todo su peso y me gusta relajarme mientras me la mete completa, mis manos estan libres para hacer cualquier otra cosa; separar mis nalgas para que se meta más, acariciarle las bolas, dirigirle la verga para que entre y salga con mayor presión...
A veces lo hacemos al reves y así puedo controlar la velocidad y profundidad de la penetración. Mi amigo se acuesta o se sienta y yo me monto sobre él, deslizo mi culo hasta encontrar su pene erguido y lleno de lubricante. La penetración así es fácil y profunda. Las manos de mi pareja quedan libres para acariciar mi cuerpo y a mi me gusta que me agarren las nalgas mientras me deslizo arriba y abajo sobre su miembro...
Otras veces me tiendo sobre la espalda, levanto las piernas hasta los hombros de mi pareja y las poso sobre ellos. Me lo hace de frente y me ayudo poniendo una almohada bajo mi espalda para levantar mi trasero. Esta posición sólo me gusta cuando mi pareja lo tiene bien grande.
Parados, es también muy rico, cuando no hay tiempo de ir a un lugar mas cómodo. Mi pareja se para detrás de mí. Yo me apoyo en la pared o en un mueble; esta posición es conveniente para hacerlo al aire libre y yo he sido penetrado así con sólo bajarme un poco los pantalones y permitir a mi pareja introducirse en mí.
En esta posición no es tan fácil que te la metan, pero una vez que esta adentro, hay libertad de movimiento y se goza mucho...