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Selvio


Al Final Del Pasillo

<hr>Al Final Del Pasillo

Aquella tarde llegué a la tiendita donde pasan cosas y para mi sorpresa encontré al hombre aquel que alguna vez me dijo "se ve que te apasiona la verga"

De hecho me a metido la suya varias veces en ese lugar, siempre arrinconados, al final del pasillo donde no se acerquen mucho los mirones.

Me abrazó y como todo buen mañoso, al hacerlo,  me agarró una nalga, yo lo deje hacer, disfruto mucho de esas caricias sin autorización.

Le dí la espalda fingiendo no tener contacto y al hacerlo le dí acceso a mi trasero, es de esos hombres que tienen fijación por apretar nalga y meter los dedos enmedio de ellas, por cierto, me encantan.

Me manoseó a través de la ropa y luego levantó un poco mi camisa para meter su mano entre mi pantalón y la parte baja de mi espalda, la piel se me erizó con roce malicioso de sus manos, imaginando lo que vendría después.

Sin dejar de darle la espalda en ese rincón oscuro, extendí mi mano buscando la dureza entre sus piernas, estaba duro como roca y palpitante con brío como queriendo escapar de ese encierro, le bajé el cierre para poder sentir el calor de su piel.

Su mano me tomó por el cuello su aliento sobre mi oído murmuro "vamos al final del pasillo", me soltó, empezó a caminar y yo le seguí sumiso...

Es un hombre velludo como oso, grande, fornido, su miembro es grueso, no muy largo pero muy firme y yo diría meti~culoso, bueno, ustedes me entienden.

Es de los que saben lo que quieren, se plantó en la mera esquina, se bajó los pantalones para ofrecerme su verga ya erecta, yo me acuclillé y lo tomé entre mis labios, lo besé, lo lamí, se lo chupé y lo acaricié completo con mi lengua, luego me metí sus huevos en la boca, ambos al mismo tiempo y luego los succioné uno por uno, sé que eso le gusta y lo excita, lo pude sentir al poner mas que duro a punto de estallar.

Me levanté sin dejar de mamarle la verga, como pude me desabroché los pantalones y me bajé los calzones a media nalga para ofrecérselas, su afriebrada y áspera mano acarició de manera ruda mis nalgas separándolas y deslizando un par de dedos entre ellas para dilatar mi esfínter.

Cuando supo que era el momento, me lo pidió, "volteate y dame ese culito", me voltee, me empiné y me entregué a él. Su durísima erección se abrió camino entre mis nalgas a través de mi anillito y hasta el fondo.

Llegó hasta dentro y comenzó a moverse frenéticamente, acariciando cada rincón del interior de mi cuerpo, lo sentí tocar cada fibra de mi interior, me hizo gemir, me levanté un poco para hacer presión sobre mi próstata, entonces me abrazó, me acarició los pechos, tomó una de mis piernas y la levantó para abrirme más y poder penetrarme de manera mas profunda...

Jugó por un buen rato con mi cuerpo y luego de un tiempo que solo él conoce me empujó y me pidió "agáchate bien para que te entre toda". 

Como buena putita obediente hice lo que me pidió sin dejar de jadear al sentir a ese macho ocupar mis entrañas, luego, como todo lo que comienza, el coito se acercó al final, el hombre aceleró el ritmo de sus embestidas lastimándome un poco, no con su miembro sino al golpear mi cabeza contra la pared, pero el placer anal que estaba recibiendo justificaba todo lo demás.

Eyaculó abundantemente entre en mi interior al grado que un poco de semen alcanzó a escurrir entre mis nalgas y por el interior de mis muslos.

Me la sacó todavía chorreante, sacó un par de servilletas, me dió una, se limpió la verga mientras yo hacía lo propio con mi anillo.

No pude evitar el impulso de abrazarlo y besarle el cuello y la mejilla, no me permite más, él me apretó la nalga a manera de agradecimiento y despedida y se alejó hacia el baño a borrar cualquier huella física que nuestro encuentro le haya podido dejar (_!_)

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